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8 de octubre de 2013

BRÚJULAS QUE BUSCAN SONRISAS PERDIDAS, de Albert Espinosa

Me habían hablado muy bien de este autor, y cuando me regalaron el libro (Gracias Emilio) y encima firmado por el autor y dedicado por unos padres... Pues imaginaros qué ilusión!!!

No es el típico libro que suelo leer, de ficción o novela de misterio o novela romántica... Es una mezcla de todo ello. 

El personaje principal va narrando en primera persona cómo vuelve a casa de su padre a cuidarlo cuando está a punto de morir. Mientras se incorpora a esta nueva vida, y toma decisiones, va contando cómo las acciones del pasado han ido marcando su futuro, cómo las cosas a veces no son cómo las recordamos, cómo cuando somos pequeños tenemos una percepción completamente diferente a cuando ya somos adultos. 

Es un libro que trata de la vida misma, de tirar para adelante, de superar retos, frustraciones, de perdonar el pasado y reconciliarte con el presente para buscar un nuevo futuro. Trata de intentar sonreír a la vida aunque a veces te encuentres perdida. De buscar la felicidad, de encontrarla. 

Es un libro rápido de leer y en mi opinión, aunque triste, muy positivo. Lo recomiendo de verdad!!

22 de abril de 2008

ES FÁCIL DEJAR DE FUMAR, SI SABES CÓMO, de Allen Carr

Lo prometido es deuda. Aquí está mi super-mega-libro de autoayuda.
Lo compré allá por el año 2003 y lo leí entonces.
Duré un mes sin fumar, hasta que un sábado salí de fiesta y no pude soportarlo. "Sólo uno, sólo uno" y al final volví a estar enganchadísima.
Después de esto pasaron varios años convenciéndome de que fumaba porque yo quería, que me gustaba, que me calmaba los nervios, pero también me activaba... De todo.
Y la verdad, he de decir, que todo eso lo conseguía el tabaco. O mejor dicho, mi propia mente cuando fumaba. No la sustancia en sí, sino mi pequeño cerebro de idiota.
El año pasado, por mayo o así, decidí que dejaría de fumar cuando terminaran las oposiciones en junio. Lo intenté, de verdad, pero me pillé un catarrazo de la .... en pleno mes de agosto. Tuve que bajarme y todo al hospital a urgencias. Hubo alguien que me dijo que es por dejar de fumar. Que los fumadores tienen una capa que protege la garganta (por la mierda que tragamos) y que cuando lo dejas, esa placa se quita, y eres propenso a coger más catarros... O eso fue al menos lo que yo entendí. Total, que al final seguí fumando, porque total, que más daba, estaba enferma igual.
Hasta que en septiembre volví a leerme este gran libro. Y lo dejé. Y sin esfuerzo. He de reconocerlo, leí el libro y dejé de fumar.
Eso sí, no creo que haya una relación de causa-efecto, simplemente es una correspondencia entre ambos. En esa época mi vida era tranquila, sin estrés, feliz... Y tenía apoyos suficientes. Pero cuando a los 3 meses se puso un poco cuesta arriba, fui directa al estanco. La razón "qué más da, si mi vida es una mierda, pues fumo".
Desde entonces mi mente y mi cuerpo han discutido y discutido. Déjalo, sigue, déjalo, sigue. Ahora he vuelto a dejarlo, ¿la definitiva? ojalá. Pero no pondría la mano en el fuego.
Y quiero dejarlo, la verdad es que sí, pero no sé si mi pobre mente será tan fuerte...